📝 2018, los retos continúan para la UE

Artículo de opinión publicado previamente en el diario Galicia Ártabra Digital el 2 de enero de 2018.

“Decir que el año 2018 ha sido un año difícil para la UE es como decir que cualquiera de los anteriores también lo ha sido. Es curiosa esta empresa de la integración europea: si echamos un ojo a la Historia mundial no sé si habrá algún otro proyecto político que haya generado tantos titulares en los que se incluya tantas veces la palabra “crisis”.

Que estamos creando algo (organización internacional) sin precedentes más o menos está claro, que genere tanta incertidumbre es un síntoma de que la UE tiene que hacérselo mirar, pero esto es algo que ya sabemos (hay un montón de artículos que también lo dejan patente).

Artículos y titulares tenemos de sobra, lo que hacen falta son dos cosas: un cambio en la manera de contar las cosas (normalmente etiquetadas con la multi-usada palabra “crisis”) y el rumbo claro.

Normalmente, los bien entendidos señalan que el gran pecado de este proyecto de Unión es la “falta de narrativa” (y se quedan tan panchos). Lo que obvian, no entiendo muy bien el motivo, es el objetivo último de los llamados, con cierto aire paternalista, “padres fundadores”: la unión política (empezando por el federalista europeo de mayor relevancia, Altiero Spinelli, hasta por Jean Monnet, creador del método comunitario). Ojo, diferían en el camino, pero el destino lo tenían clarísimo. Por tanto, la narrativa está clara: la unión política. No queda otro remedio: la Europa federal es innegociable para que este proyecto tenga éxito.

Entonces, ¿cómo se puede construir algo (lo que sea) desde un punto de vista tan negativo? Hablamos de crisis, pero no de retos. Por otro lado, la crítica descarnada no propone otra mirada alternativa. Creo que ésta es la “crisis”- reto al que se enfrenta este proyecto. No son los “eurófobos” los que me preocupan, sino los que creen en una Europa más leal a los valores con los que se autodefine pero que no “entiende” en qué consiste esto de la UE. Éste es el reto. Y para ello, reitero, hay que cambiar la manera en la que la tratamos y tener bien enfocado el fin último de la UE: una unión política a nivel supranacional que nos permita convertirnos en una espacio plenamente democrático (el primero en el mundo, de ahí la mención de “sin precedentes” que señalaba anteriormente). 

Así pues, juzgar a la UE es muy complejo: es un proyecto vivo (mucho más que las democracias nacionales, porque éstas ya gozan de una estructura precisa aunque requiera de mejoras) y la UE aún está a medio construir.

Algunos de los hitos de este año son bien conocidos: Brexit, situación judicial en Polonia, reformas políticas y judiciales en Rumanía. ¿Y si viéramos estos “problemas” como oportunidades? Por ejemplo, el Brexit visto como algo tremendamente horrible para la UE ha traído claridad y unidad para la Unión (para el Reino Unido, que es quién lo plantea, solo caos). Las situaciones poco democráticas vividas en diferentes países nos permiten reafirmarnos en nuestros valores siendo la Comisión y el Parlamento los que han asumido su responsabilidad. En este sentido, me parece infantil el argumento, con cierto aire egoico, que se refiere a “qué drama que ahora surjan estas faltas de democracia en estos países”, cómo si en las “mejores” familias no surgieran desajustes (cómo si la UE tuviera que ser perfecta para poder ser creíble cuando esto no se le exige ni al gobierno nacional, autonómico ni local…). Hay otros, que no terminan de solucionarse como la llamada “crisis de los refugiados”, porque requieren de coraje para continuar la integración-federación. Y, hay temas que debemos afrontar a nivel europeo (como la inteligencia artificial, la unión de la energía, la cooperación en defensa, el mercado único digital, los derechos del consumidor, etc.) en los que las Instituciones Europeas ya están legislando.

En definitiva, un deseo para este año nuevo es encarar el presente y el futuro de la Unión hablándonos de manera más constructiva (crítica, pero aportando algo diferente a palabras que describan el apocalipsis) y teniendo siempre presente  el destino que aún tenemos que conquistar”.

¿Qué opinas? ¡Déjame tu comentario! 📝

📝 Un Brexit inesperado

*Artículo previamente publicado en el periódico Galicia Ártabra Digital (con fecha de 25/11/2018).

Hace dos años, el Brexit parecía una amenaza fantasma: amagaba con producirse, pero se mostraba inimaginable. La típica batalla política irreal y sobre-exagerada que sólo serviría para entretener a políticos y a medios de comunicación, pero que no se concretaría en un cambio de vida para los británicos. En 2016 no se visualizaba este desenlace. Yo tampoco.

Pensaba, como mucha gente, que se produciría una mayoría ajustada, pero en sentido contrario. Es decir, el Reino Unido se quedaba, aunque a regañadientes. Como venía siendo habitual. Pero, parece que vivimos en tiempos de posturas claras y cerradas.

El llamado Brexit nos deja algunas reflexiones:

Primero, un resultado inesperado. A veces, los que nos pensamos que contamos con la razón de la obviedad de los valores como la paz, la convivencia democrática, los Derechos Humanos, etc nos relajamos y no damos la batalla democrática … y perdemos. Las victorias del pensamiento más cerrado han ganado en las últimas convocatorias electorales (Trump, Brexit, populismo en Italia y Brasil…) delante de nuestras narices, estupefactas ante semejantes hechos que no creíamos posibles.

Habrá más convocatorias electorales y más batallas democráticas que librar y comencemos a prepararnos para participar en democracia activamente y no esperar, porque el resultado nos parece obvio, a que otros participen por nosotros (como parece que está pasando con la unión de las mujeres progresistas en Estados Unidos convirtiéndose en la chispa de la resistencia). Volviendo al Brexit, ¿cuánta gente no votó?, ¿pudiendo hacerlo (con derecho)?. ¿Cuánta gente no lo hizo porque el resultado les pareció “obvio”? Las consecuencias del resultado de una votación en la que no participaron también se les aplica …

Un resultado inesperado de un referéndum consultivo en el que la actual Primera Ministra votó el quedarse y ahora está firmando el irse. Las consecuencias de cómo se hace política deberían hacernos reflexionar también. ¿Dónde está el límite entre la coherencia política y la ambición por salir en la foto (aunque sea en una foto contraria a tu posición política) o dicho de otra manera, ¿para qué tienen puestos de responsabilidad algunas personas?, ¿para defender una posición política o para salir en “la foto”?

Inesperado resultado del referéndum, inesperadas consecuencias en el gobierno británico, inesperada actuación gubernamental británica por caótica e infantil. Menos mal que se trata de un país como el “Reino Unido”, que si llega a ser otro… Si Churchill levantara la cabeza, qué habría dicho…

Por otro lado, inesperada unión en la Unión Europea. Acostumbrados como nos tiene, el Consejo Europeo (Jefe/as de Estado y de Gobierno), a mantener diferentes posturas incapaces de llegar a una posición común, sorprende que en este caso nos represente  de manera unida. 27 países tomando decisiones al unísono (con solidaridad y negociaciones, como dicta la lógica) mientras que el Reino Unido, un país, incapaz de hacerlo. Gracias al Reino Unido, la Unión es más unión. Inesperado también.

La parte más triste de esta situación política son las inesperadas consecuencias, sobre todo, para la juventud británica. Su vida, en todos los sentidos, ya será muy distinta a como lo es para los que somos nacionales de la UE. Su vida cambiará de maneras que todavía no somos capaces de prever. Estamos construyendo un nuevo paradigma mundial: una democracia supranacional de la que uno de los países precursores de la democracia ha decidido irse. Una falta de visión, inesperada.

En definitiva, con la firma del acuerdo de salida del Reino Unido de la UE cambia el tablero de juego político, pero lo hace de una manera inesperada: el Reino Unido más desunido y la Unión Europea, más unida. Ahora las preguntas que se nos plantean a la ciudadanía europea de los 27 estados miembros de la UE son las siguientes ¿hasta dónde llegan nuestras fronteras exteriores?, ¿cómo visualizamos la Unión del futuro? Las respuestas las construiremos entre todos/as.

📝 Un Día de Europa para pensar en su futuro

El 9 de mayo es el Día de Europa y este año la UE lo ha celebrado de una manera muy especial: preguntando a la ciudadanía europea qué es lo que quiere para el futuro de Europa.

Se suele hablar mucho de que en la Unión no es lo suficientemente democrática… ¿te imaginas al gobierno de España preguntándonos a la ciudadanía española qué es lo que queremos para el futuro del país? Inimaginable… Por eso, la Unión es otra cosa…

La Comisión Europea, el “gobierno”  de la UE, nos propone reflexionar sobre nuestro futuro en un momento bastante clave: las elecciones europeas son el próximo año. Por tanto, el año que viene estaremos decidiendo qué nuevos representantes tendremos en el Parlamento Europeo.

Este estado de reflexión comenzó con un texto llamado el Libro Blanco sobre el futuro de Europa y el camino a seguir en el que se exponen los posibles cinco escenarios que el Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ve para el futuro de la UE que van desde reducir la UE a su mínima expresión (el mercado común) al federalismo europeo. También, entiende que existen situaciones intermedias como la de ir como hasta ahora,  la conocida como la Europa de las múltiples velocidades o la de reconsiderar aquellas competencias que la UE puede gestionar mejor y devolver las demás a los Estados Miembros.

Como todo lo que pase en la UE, seremos nosotros, el conjunto de los pueblos de la Unión, los que decidamos hacia dónde vamos. Realmente, lo hacemos todo el tiempo, aunque no seamos conscientes… lo hacemos cuando votamos directamente a los/as eurodiputados/as y también, indirectamente, cuando votamos a nivel nacional, porque tenemos que tener en cuenta que los/as Jefes de Estado y de Gobierno sentados en el Consejo Europeo son los que tienen la última palabra en todas las decisiones que se toman al nivel europeo (ejerciendo realmente de gobierno). Por tanto, estamos decidiendo todo el tiempo.

Pararse a reflexionar cómo queremos nuestro futuro no sólo es sano sino imprescindible para guiar nuestras decisiones de voto en las Elecciones al Parlamento Europeo y en las elecciones nacionales y sobre todo, nos sirve de guía para comportarnos como ciudadanía europea, que ya somos, pero no somos conscientes.

Te animo a hacer consulta en el enlace

Más enlaces:

Doce preguntas sobre el futuro de Europa. La Comisión pone en marcha una consulta en línea de los ciudadanos

En línea: Consulta sobre el futuro de Europa

Ficha informativa: Diálogo con los Ciudadanos antes de las elecciones al Parlamento Europeo

Folleto: Diálogos con los ciudadanos sobre el futuro de Europa

Libro Blanco sobre el futuro de Europa

📝 “¿Elección del candidato/a a presidir la Comisión Europea en cuestión?”

Aquí tienes mi nuevo artículo titulado “¿Elección del candidato/a a presidir la Comisión Europea en cuestión?” publicado en Galicia Ártabra Digital.

📺 Mira este vídeo elaborado por el Parlamento Europeo sobre el proceso de “Spitzenkandidaten”

📝 “COPLA”

Comparto mi nuevo artículo titulado “COPLA” publicado en Galicia Ártabra Digital en el que hablo de una iniciativa llamada COPLA para la creación de una Corte Penal Latinoamericana y del Caribe contra el Crimen Transnacional Organizado.

📝 “Juncker o cuando la no apariencia si hace al monje”

Comparto mi nuevo artículo titulado “Juncker o cuando la no apariencia si hace al monje” publicado en Galicia Ártabra Digital.

📝 “¿Rectificando?… la Unión Europea necesita ser Social”

Comparto mi nuevo artículo de opinión llamado ¿Rectificando?… la Unión Europea necesita ser Social publicado en Galicia Ártabra Digital

Tras el período del mantra “austeridad” emprendido por la Institución Europea con más poder político de la Unión Europea, el Consejo Europeo (conjunto de Jefes/as de Estado y de Gobierno de los 28), en el que el éxito ha brillado por su ausencia (como cabía esperar) parece que se ha producido un cambio de mentalidad. La Comisión Europea ha propuesto el llamado “Pilar Social”.

Se propone mejorar las condiciones de trabajo, reducir las desigualdades y mejorar la protección social en toda la Unión. Es una historia muy larga. En 2014, tener una gran iniciativa social fue una de las condiciones solicitadas por el grupo socialdemócrata para apoyar al candidato conservador Juncker como Presidente de la Comisión. Juncker propuso el “Pilar Social” y a finales del año pasado se proclamó junto con el Presidente del Parlamento Europeo y ante la presencia de los/as Jefes/as de Estado y de Gobierno de la UE.

Durante este acto, el Presidente de la Comisión señaló que: “(…) La proclamación del Pilar en la Cumbre Social de Gotemburgo llega en un momento clave para enraizar una fuerte dimensión social en el futuro de la Unión Europea”. El momento fue elegido con toda intención, haciendo de la dimensión social de Europa el primer hito en nuestro camino hacia Sibiu.

En una época de profundos cambios -tanto en la vida como en la política- lo más natural es volver a lo que te define y a lo que te mantiene en pie. Por tanto, celebro que hayamos podido ponernos de acuerdo todos sobre el Pilar europeo de derechos sociales en menos de seis meses desde que fuera propuesto por la Comisión Europea. Este compromiso compartido es una demostración clara de la unidad europea.

El Pilar europeo de derechos sociales, y la dimensión social de Europa en su conjunto, solo serán lo fuertes que les dejemos serlo. Es una responsabilidad conjunta, que empieza a nivel nacional, regional y local, con un papel fundamental de los interlocutores sociales y de la sociedad civil. Por lo tanto, al tiempo que respetamos y aceptamos plenamente los diferentes enfoques que existen en Europa, ahora todos tenemos que convertir los compromisos en acciones. Los europeos no se merecen menos.”

El objetivo de esta propuesta de 20 principios sociales es servir de brújula para seguir avanzando en la Europa Social. Es importante tener muy en cuenta que la política social y de empleo es responsabilidad de los Estados miembros de la UE y que la UE sólo puede actuar para apoyar y complementar aquella competencia (art 153 TFUE) bajo el principio de la subsidiariedad. De esta manera, la UE ha puesto en marcha algunos proyectos europeos en el ámbito de lo social como por ejemplo, la Garantía Juvenil.
Por tanto, la mencionada proclamación ha sido un paso importante en la escenificación de este renovado compromiso con la Europa social, pero de nada sirve si se queda solamente en esa fotografía. Es necesaria la decidida acción política para implementar esta batería de principios para convertirlos en derechos reales para la ciudadanía europea.

Tras el apoyo explícito, claro y constante de la Comisión y el Parlamento Europeo, es el Consejo Europeo, formado en su mayoría por Jefes/as de Estado y de Gobierno conservadores los que tienen la última palabra para la toma de las medidas necesarias para que estos deseos se conviertan en realidad. Esta Institución Europea, la responsable de la austeridad, es ahora la que debe “rectificar”, primero, para ensanchar al máximo posible el principio de subsidiariedad para que la UE pueda actuar en el ámbito social en la actualidad y en segundo lugar, debe iniciar un proceso de reforma de los Tratados europeos para, entre otras cuestiones, convertir la política social en un asunto de competencia plenamente europea.