📝 “Juncker o cuando la no apariencia si hace al monje»

Jean-Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea, ha hecho unas declaraciones para lograr una “Unión más eficiente” que pretende que sirvan de base para la reunión informal de los dirigentes de la UE que se celebrará el 23 de febrero de 2018.

Durante su intervención señalaba que “algunos en la sociedad política británica están en contra de la verdad, pretendiendo que soy un federalista obstinado y estúpido, que estoy a favor de un superestado europeo”.

Pero veamos, una persona es ¿quién dice qué tipo de persona es o cómo se comporta? Si hay contradicción, ¿qué prima? Desde mi punto de vista, su comportamiento.

Por tanto, Juncker no se considera una persona “federalista”, pero si propone propuestas federalistas. Se puede creer que son suyas, que se le han ocurrido a él y solo. Pero no, ni una cosa ni la otra.
Juncker propone iniciativas federalistas que no son suyas, sino que vienen desarrollándose por personas que si se creen y ven como federalistas y por tanto, actúan como tal.

Las propuestas que Juncker propone pero que “no sabe que son federalistas” son, entre otras, las siguientes, mencionadas prácticamente todas en su discurso sobre el Estado de la Unión de 2017 y analizadas en este diario bajo el título “Discurso del Estado de la Unión de 2017 de Juncker”:

1. El establecimiento y mejora del proceso de elección de la Presidencia de la Comisión Europea llamado “Spitzenkandidat”, al que volveré posteriormente.

2. La unificación de las presidencias de la Comisión y del Consejo Europeo en una sola Presidencia.

3. La propuesta de un/a Ministro/a de Economía. Y ojo, utilizando la palabra “ministro/a”. Otra gran novedad teniendo en cuenta el debate mantenido durante la redacción de la fallida Constitución europea alrededor del término “Ministro/a de Asuntos Exteriores”, posteriormente llamado “Alto/a Representante para los Asuntos Exteriores y Política de Seguridad” en el Tratado de Lisboa que, por cierto, tiene funciones parecidas las que venían contempladas en la no nata Constitución europea.

4. La creación de una lista trasnacional para las próximas elecciones europeas de 2019 aprovechando los 25 asientos vacíos que dejan los/as eurodiputados/as británicos.

5. La creación de la Unión bancaria.

6. El rol más definido de la UE como actor global.

7. El cambio del uso de la unanimidad a la mayoría cualificada en ciertas áreas para imposibilitar el bloqueo político a través del veto.

8. El reforzamiento de la Eurozona para ir avanzando hacia una Unión más cohesionada.

Por tanto, Juncker se puede ver alto, delgado y rubio, pero no lo es. Las ideas que propone, como si fueran novedosas y plenamente suyas, son propuestas federalistas. Es más, él como Presidente de la Comisión Europea ha sido elegido por una propuesta, llamada “Spitzenkandidat”, que llevaban reclamando las personas que llevan años trabajando por la Europa Federal.

¿Qué quiere decir Spitzenkandidat? La obligación de acuerdo entre Consejo Europeo (Jefes/as de Estado y de Gobierno) y el Parlamento Europeo (representantes de la ciudadanía europea) para la elección de la Presidencia de la Comisión respetando los resultados de la elecciones al Parlamento Europeo y, de esta manera, parecerse más al funcionamiento de una elección a la presidencia de un gobierno nacional (el Congreso de los Diputados elige al Presidente del Gobierno español) y menos al funcionamiento de una organización internacional clásica. Esto es, parecerse más a un Estado-nación y menos a una organización internacional. O sea, que “el temor” de Juncker a que la Unión se parezca a un “super Estado”, podrán ver, que tiene un punto cómico.

En definitiva, para conseguir esta idea de hacer una “Unión más eficiente” no les quedará otra, como ha pasado hasta ahora, de ir tomando decisiones de carácter más integracionista o federalista, les guste o no. Es la única manera de construir lo que querían los/as progenitores de este proyecto político: una Unión política. En definitiva, una Europa Federal.

Fuente:
Comunicado del discurso de Juncker

*Arículo publicado en Galicia Ártabra Digital

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📝 «El Premio Sájarov de 2017 a la oposición democrática venezolana»

El Parlamento ha concedido el premio Sájarov 2017 a la Libertad de Conciencia a la oposición democrática de Venezuela, finalista por segunda vez en estos premios.

Así, los galardonados son la Asamblea Nacional (Julio Borges) y todos los presos políticos enumerados por Foro Penal Venezolano, representados por Leopoldo López, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, Yon Goicoechea, Lorent Saleh, Alfredo Ramos y Andrea González.

Entre los finalistas de esta edición también se encontraban, la activista indígena guatemalteca Aura Lolita Chávez Ixcaquic, defensora del medioambiente y los derechos humanos y el periodista sueco-eritreo Dawit Isaak, encarcelado desde 2001 por publicar informaciones favorables a la apertura democrática en el país africano.

De esta manera, un Parlamento apoya a otro Parlamento en el desarrollo de sus competencias. Ya, en una resolución de abril, el Parlamento condenó la “represión brutal ejercida por las fuerzas de seguridad venezolanas, así como por los grupos armados irregulares, contra los manifestantes pacíficos, y pidió al Gobierno de Caracas restaurar el orden democrático y liberar a los presos políticos”.

Y, en septiembre, el Parlamento instó a la UE a estudiar la imposición de sanciones a los implicados en violaciones de los derechos humanos en Venezuela, como la congelación de sus bienes y la prohibición de entrar en la Unión.

El Presidente del PE, Antonio Tajani señaló que “El Parlamento Europeo siempre ha estado en primera línea para defender la democracia, dentro y fuera de los confines de la UE. Hoy, volvemos a denunciar la terrible situación en Venezuela, donde los ciudadanos están privados de sus derechos fundamentales, en una espiral de crisis institucional, económica y social”.

“Mediante la concesión del premio Sájarov, el Parlamento reafirma su apoyo inquebrantable a la Asamblea Nacional, el único parlamento elegido democráticamente en Venezuela. Reiteramos también nuestra apelación a una transición pacífica hacia la democracia, así como al establecimiento de un corredor humanitario para aliviar el sufrimiento de la población”, agregó.

El premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, que concede cada año el Parlamento Europeo, fue creado en 1988 para recompensar a las personalidades o colectivos que se esfuerzan por defender los derechos humanos y las libertades fundamentales. Así pues, mediante éste, el Parlamento no sólo influye en la configuración de la política de exteriores de la UE, sino que también pone en valor la defensa de los derechos humanos en todo el mundo.

*Arículo publicado en Galicia Ártabra Digital

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📝 «Manuel Marín, un constructor de la Europa de las personas»

Cuando se habla de “Política con mayúsculas” es imposible dejar de mencionar a un político como Manuel Marín.

Manuel Marín fue un hombre muy conocido por su trayectoria política en España como ex Presidente del Congreso de los Diputados (2004-2008) en una legislatura ciertamente complicada, pero a mí me gustaría poner en valor su faceta como “político europeo”.

Fue el negociador de la entrada de España en la UE como Secretario de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas (1982-1985). Y posteriormente, durante catorce años Manuel Marín ocupó diferentes roles dentro de la Comisión Europea: fue nombrado Comisario europeo gestionando diferentes carteras Asuntos Sociales, Educación y Empleo (1986-1988), Política de Cooperación y Desarrollo y Política Pesquera Común (1989-1982), Política de Cooperación para el Desarrollo, Relaciones Económicas Exteriores con el Mediterráneo, América Latina, Asia y los países ACP, y Ayuda Humanitaria (1993-1999). Y durante ese período ocupó también el cargo de Vicepresidente de la Comisión Europea llegando incluso a desempeñar el cargo de Presidente en funciones tras la dimisión de Jacques Santer.

Una de sus grandísimas iniciativas políticas a nivel europeo ha sido, sin lugar a dudas, la creación del Programa de movilidad Erasmus que cambiaría para siempre el panorama universitario europeo y ayudaría a crear el tan buscado sentimiento de pertenencia al proyecto de integración europea que dará lugar, en mi opinión más pronto que tarde, a la configuración del tan ansiado “pueblo europeo”.

Me gustaría recordar de nuevo las palabras de Manuel Marín sobre este tema que compartí en un artículo llamado “Erasmus: creando el espíritu europeo”. El ex Vicepresidente de la Comisión Europea decía sobre esta iniciativa educativa: “para las nuevas generaciones, creo que ha sido muy importante porque Europa sólo se puede comprender viviendo en otro país y digo viviendo, estudiando también, estudiar es muy importante, pero vivir en otro país, comprender la cultura de otro país, tener la posibilidad de interacción con otros ciudadanos es fundamental para comprender el fenómeno europeo, es lo que se llama la movilidad. Y en este sentido se ha ofrecido a los estudiantes aniversarios una aportación fundamental, pueden abrir sus mentes, pueden convertirse en ciudadanos cosmopolitas, globales y además tienen la posibilidad de estudiar en otra universidad y lo que es muy importantes esfuerzo académico, sus estudios son automáticamente reconocidos en su país de origen”.

Hace apenas unas semanas, durante el acto de investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, se ponía de manifiesto la figura de Manuel Marín por su “trayectoria política intachable inspirada siempre por los valores europeos y del ideal europeísta. Así como una firme determinación para dotar de alma a este gran proyecto común.”

Y, recientemente, la Unión de Europeístas Federalistas de España apoyó decididamente la candidatura de este político para la concesión del Premio Carlomagno como se pone de manifiesto en el comunicado de UEF España con motivo de su fallecimiento: “En reconocimiento a todos estos logros, UEF España promovió recientemente la candidatura de Manuel Marín al Premio Carlomagno, el galardón más antiguo que se concede a personas por su contribución en el ámbito de la construcción europea. Lamentamos profundamente que su fallecimiento haya frustrado que pudiera recibir este merecido premio en vida, pero confiamos en que en todo caso se le pueda conceder a título póstumo. Con todo, desde UEF España queremos rendir un sentido homenaje a una persona que hizo tanto para forjar una Europa unida y en paz, ejemplo a seguir por todos los europeístas.” Finalmente, el Premio Carlomagno en su edición de 2018 ha sido otorgado a Emmanuel Macron.

Gracias Manuel Marín, siempre serás recordado por lo que hiciste por Europa y, por ello, por el futuro de la construcción de la ciudadanía europea.

Referencias:
-“UEF España lamenta el fallecimiento de Manuel Marín, padre del programa Erasmus
Acto de investidura como doctores honoris causa de Manuel Marín González y Jean Claude Juncker Usal

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📝 «Algunas cuestiones sobre el referéndum catalán»

Me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre el referéndum convocado en Cataluña y sus implicaciones no sólo europeas sino también en el marco del derecho internacional.
Veamos, parto de la base de que a pesar de que la Constitución no prevé la convocatoria de una referéndum como el que se plantea, como el resto de constituciones europeas y la americana, creo que la convocatoria de una consulta consensuada entre las instituciones autonómicas y estatales es lo deseable junto con un diálogo honesto y fluido entre ambos niveles de poder para alcanzar una solución política que nos lleve a convivir con unas estructuras más claras y estables, que el Estado de las autonomías no parece habernos dado, y que su conclusión y perfección en un Estado federal que, yo creo, sí lo haría.
Dicho esto, se plantean diferentes preguntas a nivel europeo que son, digamos “mal contestadas” por algunos/as:

-“¿Es posible que una Cataluña independiente siga dentro de la UE?” La respuesta es No. El Comité de las Regiones de la Unión Europea, en la que Cataluña está presente, señalaba ya en el año 2013 que, por un lado, “de acuerdo al artículo 4.2 del Tratado de la UE (donde se indica que la UE respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial), los avances en la dirección de la independencia de una región deberían ser vistos como un asunto interno del Estado miembro afectado” (punto 62).
Y, por otro lado, el Comité “recuerda que si una región, tras haber conseguido la independencia, quisiera unirse a la UE, se le requeriría que hiciese una solicitud formal al Consejo y seguir el procedimiento de adhesión en virtud del artículo 49 del Tratado de la UE [que exige la unanimidad de los 27 estados miembros] de la misma forma que cualquier otro país que quisiese convertirse en Estado miembro de la UE” (punto 63).

Por tanto, en el caso hipotético en el que Cataluña fuera independiente automáticamente, por el simple hecho de dejar de formar parte de un Estado miembro de la UE, deja de ser parte de la Unión Europea y para poder formar parte como miembro de pleno derecho debe pasar el proceso que pasan todos los Estados que solicitan la adhesión. Además de ello, debe ser aceptado como colega del club europeo de la aprobación de todos los miembros de la Unión, es decir, la aceptación como miembro en la UE de España.

Pueden pensarse algunos que el caso catalán es para la Unión como la reunificación alemana pero erraran en su análisis, porque, sinceramente a mí esta comparación sí que me parece de ciencia ficción.

-En cuanto a la noción de “ciudadanía europea” se plantea que “¡cómo se puede decir que se dejará de ser ciudadano/a europeo/a si se deja de ser español!”. Veamos la teoría de cómo y por qué se es “ciudadano/a europeo/a”: “De conformidad con el artículo 9 del TUE y el artículo 20 del TFUE, será ciudadano de la Unión toda persona que tenga la nacionalidad de un Estado miembro, la cual se deriva de la aplicación de las disposiciones nacionales de dicho Estado. La ciudadanía de la Unión complementa la ciudadanía nacional sin sustituirla, y está constituida por un conjunto de derechos y deberes que vienen a sumarse a los derechos y deberes vinculados a la ciudadanía de un Estado miembro”.

Por tanto, la ciudadanía catalana dejaría de formar parte de la ciudadanía europea de la UE, en caso de dejar de ser ciudadanía española.

En palabras de Josep Borrell “quizás no se han dado cuenta los independentistas que están negando el europeísmo. Su acción representa lo contrario de lo que significa ser europeo. Sus discursos se sitúan fuera del ideal europeísta. Si tú no puedes tener más que una identidad propia y no te sientes capaz de convivir con aquellos que has convivido a lo largo de toda la historia …. Europa es precisamente la capacidad de convivir con el otro de una forma cada vez más integrada.

Recientemente, un grupo de profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales firmaban un manifiesto en el que resaltaban algunos “errores” que se han alegado para apelar a la legalidad de este referéndum, no con la ley española sino con la Internacional que, en definitiva, no les ampara ni una ni otra.
Este grupo de profesionales del Derecho Internacional en el Manifiesto que encontrarán en las referencias, señalan, en su punto quinto, entre otras cuestiones que “la Unión Europea respeta y protege la identidad nacional y la estructura constitucional y de autogobierno de sus Estados. Además, el Derecho de la Unión exige de éstos que respeten y hagan respetar el Estado de Derecho, de modo que todos los poderes públicos se sometan a la Constitución, a las leyes y a su aplicación por los tribunales”.

Baste añadir que según el Derecho Internacional, el reconocimiento de Estados soberanos no se produce por la propia intención del territorio que se declara Estados soberano sino que ese reconocimiento deben realizarlo los otros Estados soberanos. Para entender bien esta situación podemos fijarnos en los casos de los Estados de Israel o Palestina o más recientemente el caso de Kosovo, que, por cierto, España no reconoce como Estado soberano.

En definitiva y por no extenderme más, la noción de democracia permite casi todo menos la falta de respeto a los procedimientos que permiten que las decisiones políticas tomadas sean democráticas. El procedimiento de toma de decisión es tan importante como la decisión que se toma, eso es la democracia: jugar con las reglas de juego pactadas. En nuestro caso lo están en la Constitución española del 78. Al que no le guste que legítimamente proponga un cambio y busque las mayorías que lo permitan. Mientras tanto, política.

Mi visión como gallega, española y europea es vivir en un Estado federal español en una Europa federal y, esa es una realidad que se logrará a través de la POLÏTICA, no de bravuconadas. Volvamos a la Política y decidamos como conciudadanos/as que somos de la misma realidad política un sistema político en el que toda la ciudadanía conviva en paz. Yo voto por una Cataluña en una España Federal, a su vez en una Europa Federal.

Referencias:
-“Devolution in the European Union and the place for local and regional self-government in eu policy making and delivery
-“Los ciudadanos de la Unión Europea y sus derechos
-Entrevista a Josep Borrell “Josep Borrell: “En Cataluña, al que cuestione la independencia lo linchan
-“Declaración sobre la falta de fundamentación en el Derecho Internacional del referéndum de independencia que se pretende celebrar en Cataluña

*Arículo publicado en Galicia Ártabra Digital

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📝 «Discurso del Estado de la Unión de 2017 de Juncker»

En su cita anual con el Parlamento Europeo el Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha realizado un discurso ciertamente más esperanzador que el del curso político del pasado año.
Tras plantearnos a principios de este año cinco posibles escenarios para la Unión y sin que escogiera ninguno, el pasado miércoles 13 de septiembre nos sorprende con un sexto escenario que sería su elección para el futuro de la Unión.

En esta visión que sería la de “una Europa más unida, más fuerte y más democrática para 2025”. Para ello, plantea cinco áreas de actuación para estos próximos tiempos: el comercio, la industria, el cambio climático, los ciberataques y la inmigración.

Recuerda que Europa es un proyecto de valores como el Estado de Derecho, la solidaridad, la igualdad entre Estados miembros grandes y pequeños, Este y Oeste, Norte y Sur, etc.

Propone medidas que los/as federalistas llevamos proponiendo desde hace tiempo como el fortalecimiento de la democracia a nivel supranacional cuando dice “la democracia europea se merece algo mejor”, la creación de una lista trasnacional para las próximas elecciones europeas aprovechando los 25 asientos vacíos que dejan los/as europediputados/as británicos, la nueva posición política de Ministro/a de Economía (aunque no deja claro que claro que el Ministro de Hacienda de la UE será encargado no sólo de la coordinación de la política económica sino también de la aplicación de un CEM y de los programas de acuerdo con un presupuesto de la zona euro), la Unión bancaria, el rol más definido de la UE como actor global o el cambio del uso de la unanimidad a la mayoría cualificada en ciertas áreas. También, la creación de un apartado específico en el presupuesto de la Unión para la zona euro que, no obstante, debe estar separado del presupuesto general de la Unión para evitar cuestiones de legitimidad democrática.

En su discurso desdice a Macron afirmando que no es necesario un presupuesto para la eurozona y con la de un parlamento para la zona euro.

Y se dirige a Turquía cuando dice “liberen a nuestros periodistas”.

Cree que el espacio Schengen debe abrirse a Bulgaria y Rumanía y permitir que Croacia se convierta en miembro de pleno derecho una vez que cumpla todos los criterios.

Ahora bien, su discurso es demasiado optimista cando da por finiquitada la crisis económica olvidando las altas tasas de paro juvenil o cuando presenta como buena la gestión de la llamada crisis de refugiados afirmando el éxito del acuerdo de la UE con Turquía y obviando la respuesta de los Estados Miembros al reparto de las cuotas acordadas y por ende, a la obligación de auxilio asumida a nivel internacional.

Además, obvia citar el llamado Pilar Social que la Comisión ha propuesta para su reflexión este año.
También es un gran error excluir del corto plazo la reforma institucional necesaria para dotar a la Unión de mayores capacidades jurídicas para hacer frente a los desafíos del futuro. Su propuesta de fusionar los roles de la Comisión y del Presidente del Consejo daría lugar a un debilitamiento de la naturaleza supranacional de la UE y reforzaría el papel del Consejo frente al Parlamento Europeo.

En definitiva, a mí me parece que Juncker intenta convencerse, porque sabe que no queda otro remedio de la necesaria implementación de medidas federalistas, pero ni quiere pronunciar esta palabra y sabe que los Estados miembros, pese a todo, siguen exponiendo sus resistencias a salir de la foto. Por tanto, este es un paso más en la orientación que debe guiar el futuro de la Unión pero no del todo a la espera de lo que se llama “voluntad política” de los/as políticos/as nacionales.

*Arículo publicado en Galicia Ártabra Digital

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📝 «Por qué soy una europea convencida»

Recientemente me preguntaban qué significaba para mí identificarme como una “europea convencida” y yo, en modo automático, contesté “por que creo en una Europa federal”, la cara de estupefacción de la persona que me estaba preguntando le llevó a volver a preguntarme “¿y eso qué significa?”, brevemente y de forma muy desorganizada le expliqué lo siguiente:

Creo que es necesario crear una estructura política a nivel supranacional, una estructura federal que nos permita seguir identificándonos como españoles y que, al mismo tiempo, nos permita afrontar de mejor manera los retos que nos trae este siglo. Es decir, dotarnos de un gobierno con las mismas competencias que tiene un gobierno federal en un estado federal.

Ese gobierno ya existe, es la Comisión Europea, pero no tiene las competencias ejecutivas que debería, sino que el Consejo Europeo (la representación de Jefes/as de Estados y de Gobierno) también actúa como gobierno con respecto a algunas competencias. Tras reorganizar esta situación siguiendo la teoría federalista, la Comisión será plenamente un gobierno y el Consejo Europeo, un senado (una representación de los Estados miembros de la UE).

Es imprescindible la conclusión del llamado proyecto de integración de la Unión Europea, que no es otra cosa que un proyecto que tiene como fin la creación de una unión política europea, es decir, un gobierno federal. Para ello, es necesaria la convocatoria de una convención constituyente que dé lugar a un nuevo texto constitucional para toda la UE en el que se establezca un sistema de organización federal.
Su conclusión traerá una estructura más democrática y legitimada.

Reforzar la democracia a nivel europeo significa que las dos cámaras legislativas del Parlamento Europeo y del Consejo deben ponerse en pie de igualdad. El Parlamento Europeo ha ido ganando poder en cada reforma de los tratados y el Tratado de Lisboa le ha colocado en una posición ciertamente potente en relación al Consejo Europeo, pero debe de dotarse de mayor capacidad para jugar el papel que un Parlamento juega en un sistema federal.

La composición del Parlamento debe ser determinada por reglas lógicas, transparentes y comprensibles sobre la base de la población de los Estados, respetando el principio de proporcionalidad decreciente. Con el fin de crear verdaderos partidos políticos europeos y aumentar la dimensión política de la UE, un cierto número de diputados debe ser elegido en una circunscripción paneuropea a partir de listas transnacionales. El Parlamento debe obtener el derecho de consentimiento a los cambios en los tratados y a la adhesión de nuevos Estados.

Por otro lado, establecer una estructura europea más legitimada se refiere a crear procedimientos flexibles y democráticos para las futuras enmiendas a los tratados, que deberían entrar en vigor una vez ratificadas por una mayoría cualificada de los Estados y de los miembros del Parlamento Europeo, o si se llevaran a cabo en un referéndum paneuropeo por mayoría de los Estados y los ciudadanos. Dichos cambios pondrán a la UE en armonía con todas las demás organizaciones federales o internacionales.

Si vamos a los ejemplos prácticos y quizás más visuales que toda la teoría expuesta, ir hacia una estructura federal europea significa establecer una Unión fiscal y económica y una verdadera política de exteriores de la Unión.

Por un lado, la zona euro debe tener su propia capacidad fiscal capaz de contribuir a la estabilización macroeconómica. En el gobierno federal sería imprescindible crear la figura de la Secretaría del Tesoro. El presupuesto de la UE debería financiarse con recursos propios genuinamente autónomos, como los impuestos sobre las emisiones de carbono o las transacciones financieras que, al alejarse del actual sistema de contribuciones nacionales directas, permitirán al núcleo federal escapar de la parálisis del justo retorno.

El nuevo tratado debe permitir la mutualización progresiva al menos de una parte de la deuda soberana dentro de la eurozona, sujeto a estrictas condicionalidades. Debería levantar la prohibición de financiar el déficit y asegurar que la deuda federal esté sujeta a límites comparables a los impuestos a los estados. Además, deben modificarse las actuales normas de unanimidad para las decisiones sobre recursos propios y el marco financiero plurianual.

En cuanto a la política de Exteriores de la Unión, ésta no será el actor global que aspira a ser a menos que sus Estados hagan un compromiso político más serio para desarrollar políticas comunes de seguridad y defensa lideradas políticamente por lo que llamamos a nivel nacional un/a Ministro/a de Exteriores o a nivel europeo un/a Alta Representante para los Asuntos de Exteriores y de Seguridad de la Unión. Pasar de la mera coordinación al ejercicio de la competencia completa es condición sine qua non para la creación de una verdadera estructura federal europea.

En fin, estas son las razones, de manera muy resumida, que me hacen ser una europea convencida, una federalista europea.

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📝 «Crisis de refugiados: Solución europea»

La llamada “crisis de los/as refugiados/as” se incardina dentro de la Política de Exteriores y de Seguridad. Ésta es una competencia que siguen teniendo los Estados miembros de la UE y no “Bruselas”. He ahí la gran confusión en la que llevamos años inmersos en vez de enfocarnos en la solución, que sí es europea.

Me explicaré mejor (o lo intentaré). Cuando se habla de responsabilidades políticas implícitamente nos referimos a quién tiene la obligación, la responsabilidad de responder ante la buena o normalmente, mala, gestión de una competencia. Así, “culpamos” al gobierno local por la falta de aparcamiento o la tasa de basuras, etc., pero no le responsabilizamos de que haya más o menos hospitales públicos en Galicia, por ejemplo, porque sabemos que no es competencia suya sino de la Xunta de Galicia.

bien, aunque esto está bastante claro a nivel nacional e interno de este Estado, no nos ocurre lo mismo cuando nos referimos al nivel supranacional, a la UE. Normal, se explica poco y mal.

Pero veamos, si la competencia de Política Exterior y de Seguridad sigue estando en los Estados miembros de la UE de manera compartida con la UE y el que decide en último término es el Consejo Europeo (es decir, los/as Jefes de Estado y de Gobierno), por qué la responsabilidad se la exigimos a quién no la tiene. Es decir, nos centramos en culpar de insolidaria a la UE, pero no se oyen ni leen reproches a la culpabilidad de los Estados Miembros de no hacer frente a sus responsabilidades para con los refugiados de acoger al número de personas al que se habían comprometido y a su cara dura de vendernos que la culpa es de la UE. Si los Estados no cumplen, ¿la UE tiene la capacidad coercitiva de hacer cumplir? ¡No! Y ¿si un/a ciudadano/a de a pie comete una infracción de tráfico puede el Estado hacerte cumplir? Sí, he ahí la diferencia.

Miremos que ha hecho la UE, “Bruselas”, para afrontar esta situación en la medida de sus posibilidades: debemos tener en cuenta que, como se ha mencionado antes, la competencia en este tema es estatal, pero también los Estados miembros han llegado al mínimo acuerdo de tener una figura política de coordinación de las Políticas de Exteriores y de Seguridad a nivel europeo, la llamada Alta Representante de la UE, Federica Mogherini.

Desde la Comisión Europea se ha intentado proponer una solución más ecuánime que el Sistema de Dublín que era el que contemplaban los Tratados Internacionales (las personas refugiadas se quedan en el primer país que pisan). La solución propuesta son las famosas cuotas, muy debatidas en el seno del Consejo Europeo. A regañadientes se aceptaron las cuotas, pero ¿se cumplen? ¡¡NO!! Y ¿quién responde de tal incumplimiento?, deberían de ser los Estados, pero como vivimos en una situación “desinformativa” en general y a nivel europeo de manera estratosférica, pues la culpa se la echamos a la UE. Y yo pienso que si eso sirviera para exigir a los Estados más cesión de competencias a la UE, sería hasta comprensible y deseable, pero no, con gran regularidad veo que esta queja se convierte en desprecio e incomprensión hacia la UE.

Sobre el Acuerdo Internacional UE- Turquía (con el que no estoy de acuerdo), hay que tener en cuenta que la UE puede celebrar tratados internacionales en ámbitos en que tenga competencia, por ejemplo, la competencia compartida de en política de exterior. Y ¿quién tiene la batuta en su negociación y celebración de estos tratados? El Consejo Europeo con la ratificación de todos los Estados miembros “previa aprobación del Parlamento Europeo (para acuerdos de asociación y acuerdos que se refieran a ámbitos a los que se aplique el procedimiento legislativo ordinario o el procedimiento de aprobación)”. En definitiva, la decisión final está en los/as Jefes de Estado y de Gobierno y no en la Comisión o el Parlamento.

Luego hablamos de los populismos de uno y otro lado como la gran amenaza para el proyecto europeo, en cambio a mí me parece que la amenaza ya la vivimos desde hace años entre aquellos/as que se creen estar en posesión de la verdad cuando insultan a la UE como si fuese algo ajeno olvidan que las siglas “UE” son una estructura política supranacional. ¿Es lo más fácil? Si, ¿lo más inteligente? No, porque es negar la realidad. En política la responsabilidad debe exigirse a quién tiene el ejercicio de la competencia.

*Arículo publicado en Galicia Ártabra Digital

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